Hoy por hoy

Hoy por hoy nos une una pastilla y una taza, todo lo demás es efímero…

efimero

Advertisements

A la mujer le pasa…

¿Se puede hablar sobre que "a la mujer le pasa" tal cosa, siendo yo una mujer y que lo que me pasa sea a mí? ¿Será que somos una especie tan particular como poco reconocida, que carecemos de identidad real? Somos como millones de células representativas de una cierta identidad, y de una cierta entidad de la cual que no poseemos sentido de pertenencia, tan importante para hacernos fuertes, como suele suceder. Pero todo es por algo, por un lado, si tuviésemos sentido de la pertenencia, como los hombres, desde tiempos incalculables, nuestro ejercisio de la individualidad se hubiese visto opacado, aplacado por los mismos márgenes que nos hubiesen definido, que nos hubiesen limitado.  Por eso me animo a decir, con cautela, con un fuerte pedido de indulgencia por las atroces y mortales consecuencias que esto podría provocar a mi género, que las mujeres no somos las máquinas sexuales que las revistas nos hacen sentir, o nos obligan a ser. Somos otro tipo de ser sexual. Un ser sexual gradual. No podremos tener un orgasmo durante un primer encuentro sexual, pero podemos sentir la abasallante energía de ese acto como nadie. Necesitamos tiempo. Pero solo necesitamos tiempo para tener orgasmos, solo eso, que es importante y gratificante, pero es solo eso. Y en definitiva también los logramos. Sólo necesitamos tiempo, porque lo primero que experimentamos no tiene que ver con el climax físico sexual, tiene que ver con la conexión. En un primer momento sentimos la conexión, la percibimos. Nuestros sensores y sentidos están al cien por ciento destinados a eso. Es todo lo que percibimos. Percibimos un rostro, percibimos un gesto, percibimos una piel, percibimos un calor, un olor, percibimos un músculo. Percibimos una sonrisa a tiempo, percibimos una conexión física donde los cuerpos se responden sin hablar. Donde un órgano sexual masculino se toca con el nuestro y ese calor particular es el calor mas importante del mundo, es un calor que define el calor. Es llama pero es abrigo. No es caliente, es cálido. Y si tan solo pudiéramos pasar esa primer experiencia alejadas del traumatismo de la efectividad sexual basada en el orgasmo, podríamos quitar el velo que no nos permite apreciar el verdadero cuerpo ajeno que es simplemente espectacular. ¿Y el orgasmo? El orgasmo tan sólo para nuestro divertimento, ya vendrá, siempre viene si vivimos esto a pleno y a consciencia con nuestro sexo, que es único.

CLITORIS